Martes , 29 Septiembre 2020

El comercio y la congestión vehicular aumentaron en Quito

En el segundo día de vigencia del semáforo amarillo, Quito registró un enorme movimiento comercial, formal e informal, así como la presencia de más vehículos particulares, buses y pasajeros.

Lo que el pasado jueves 4 de junio de 2020 llamó la atención fue la presencia de un número mayor de comerciantes informales que se tomaron las vías en algunos sectores de Quito.

En las esquinas y semáforos fue común encontrar a vendedores ofreciendo toda clase de productos, junto a los limpiaparabrisas. Incluso hubo gente que pedía dinero a los conductores en los sitios donde se acumulaban vehículos.

En la intersección de la av. Maldonado y Julio Andrade, a la altura del sector de Nueva Aurora (sur), los comerciantes ocuparon las aceras desde las 09:00. Ofrecían frutas, legumbres, guantes, mascarillas, accesorios de celulares, papel higiénico, cigarrillos.

Según Betty Tumaille, dirigente del sector, el Municipio ha realizado varias intervenciones. Sin embargo, los vendedores regresan al poco tiempo de que se retiran los metropolitanos. “También pedimos que nos ayuden porque hay mucha inseguridad”.

Un escenario similar se observó en las inmediaciones del mercado Las Cuadras de Chillogallo. Pese a que el Municipio colocó vallas de seguridad, decenas de autónomos se acomodaron allí con mercadería.

Lo mismo sucedió en la calle Luis López y avenida Mariscal Sucre. Los comerciantes se ubicaron en las esquinas interrumpiendo el paso de los peatones. La dirigente Sonia Vásquez señala que el problema se presenta igual en las calles Agustín Aguinaga y Antonio Conforte. “Pedimos que se controle a los vehículos que brindan servicio informal de transporte, ocupan las vías y causan desorden”.

A lo largo de la Mariscal Sucre es frecuente encontrar limpiadores de parabrisas. Tres hombres se ubicaron ayer en la Cusubamba y a la altura de la ciudadela Gatazo, en el sur.

En la Ajaví y Atacazo, más de 20 informales salieron a trabajar en los espacios públicos. También hubo personas que pedían monedas a los conductores; una lo hizo en un semáforo del intercambiador de El Trébol, que conecta a la ciudad con el valle de Los Chillos.

En el norte, la calle Jorge Garcés del Comité del Pueblo es un punto en donde se concentró una alta cantidad de vendedores. El desorden se apoderó de las vías. Los transeúntes tenían problemas para caminar porque las veredas estaban ocupadas de productos.

El flujo de autos también creció. Hubo tráfico en los túneles de San Juan, ahí se formaron filas de vehículos desde antes de las 07:00. En las avenidas Mariscal Sucre, Alonso de Angulo, Rodrigo de Chávez y Napo la movilidad era lenta debido a la gran cantidad de automotores.

Según la AMT, de acuerdo con el número de placa par, que correspondía al jueves, unos 200 000 vehículos estaban autorizados para circular en el Distrito. La institución informó que solo en el primer día de semáforo amarillo (miércoles) se sancionó a 162 conductores por infringir la restricción o hacer mal uso del salvoconducto.

Made with Flourish

Además, 757 buses de transporte urbano fueron fiscalizados para verificar el aforo del 50% de pasajeros; de esos, cuatro no cumplieron la disposición. En las terminales terrestres los agentes revisaron 287 buses de transporte intercantonal; uno fue suspendido.

En las paradas de transporte municipal la movilidad de pasajeros fue intensa. En la estación de la Río Coca (norte) no se produjeron aglomeraciones. Los usuarios llevaban mascarillas y cumplían con todos los protocolos sanitarios para ingresar a las unidades.

En el Playón de La Marín, en cambio, las instalaciones resultaron insuficientes para albergar a cientos de personas. En las puertas, junto a las boleterías y los exteriores del recinto, se acumuló gente que no respetó el distanciamiento por la falta de espacio.

Cientos de comerciantes informales se tomaron ayer las aceras de Nueva Aurora (sur).

Cientos de comerciantes informales se tomaron ayer las aceras de Nueva Aurora (sur). Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

Con un megáfono, los agentes metropolitanos daban indicaciones a los pasajeros. Les pedían que guardaran la distancia y que utilizaran mascarilla. También les pidieron que llevaran envases de gel y alcohol antiséptico, para desinfectarse las manos.

Por momentos, las unidades de transporte se acumularon y avanzaban lento. En el interior de la estación, las personas se ubicaban a dos metros de distancia, pero rápidamente se aglomeraban, principalmente en los andenes para trasladarse al sur de la urbe.

Los buses operaron al 50% de su capacidad. Los usuarios indicaron que debían esperar entre 20 y 30 minutos por cada bus. Vinicio Ulloa se quejó de que hay pocas unidades. “Salí del valle de Los Chillos con dirección al estadio Atahualpa, pero hay demasiada demora. Las autoridades deben implementar más buses”.

Luis Román esperó 15 minutos. “La distribución del espacio es pésima y no abastece la demanda de usuarios”.

Según la Empresa de Pasajeros, el miércoles, 206 000 personas utilizaron los servicios de transporte en los circuitos de las troncales; es decir, en articulados, troles y biarticulados.

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